Léase como si usted fuese el personaje principal y el chico fuera uno de los brillosos de SHINee.
~ Entre lágrimas y sonrisas ~
El aire se sentía diferente. Ya se volvía más calmo. Podía respirar tranquilo y pacifico. Ya sentía el relajo de estar libre.
Las últimas semanas había estado estresado de sobremanera. Mi voz no sonaba como debía, sino como alguna especie de animal agonizante. Mis piernas tiritaban cual si fueran a derrumbarse, con todo mi cuerpo encima. Ya no cantaba ni bailaba. Por ello mi manager en un intento de rescatarme de una obvia muerte del Idol que debía infundir, me envió lejos. A un país en América del Sur en el que se hallaban en verano. Chile.
Asomé mi cara fuera del taxi que me llevó al hotel en que me quedaría. El sol me cegó en un primer instante. Me quedé parado ahí disfrutando de la sensación cálida, de las voces que no me preocupaban porque hablaban en un idioma distinto al mío. De las caras extrañadas por yo ser alguien diferente, cuando en realidad eran ellos los diferentes, para mí.
Aunque sí me veía extraño parado en medio de la vereda, con la cara hacia el cielo. Se sentía tan relajante, extrañaría a mis compañeros de SHINee pero estaba encantado de este descanso. Ya comenzaba a sentirme más liviano y fresco.
Seunghyun, un chico un año mayor que yo, estaba encargado de ‘protegerme’ ante la adversidad chilena. Me ayudaría con el español y la orientación. Él había vivido ya muchos años en esa ciudad y vagamente hablaba en coreano. Tenía un vocabulario muy pobre.
No estaba de acuerdo con llevarlo conmigo porque pasó a ser algo así como mi nana y yo quería estar solo. Pero no negaba que me sería de bastante utilidad.
Lo oí llamarme y giré bruscamente, aún viendo manchas por culpa de mi ocurrencia de mirar al sol. Impacté dolorosa y torpemente con una persona, lanzándola al suelo.
-Mianhamnida – dije, estúpidamente en mi idioma incomprensible para él o ella, haciendo reverencia y restregando mis ojos para aclarar la visión.
-¿Eh? – dijo ella. Era una chica, apretando sus labios con expresión dolida. Levantó la mirada topándose con mi mano que se adelantaba para ayudarla a ponerse de pie. La tomó con delicadeza hasta que sus ojos se cruzaron con los míos.
Fue como un revuelo. Su rostro se tornó carmesí desde su barbilla, a las mejillas e invadiendo incluso su frente. Su mano resbaló de la mía y volvió a caer sentada al sucio suelo. Sus ojos brillaron llenándose de lágrimas.
No sabía si yo era la causa de sus lágrimas. Es decir lo era. Pero ¿en qué sentido? Quise pensar que por el golpe, pero no fue hasta que me vio que se puso a llorar. Había oído que existía gente que tenía repulsión ante nosotros los asiáticos, así que temí que ella fuera una racista y en vez de ayudar sólo empeoraba las cosas. Aún así traté de ser gentil y volví a estirar mi mano, con una sonrisa amable.
Definitivamente era racista. Porque en cuanto hice el gesto, la chica se llevó la mano a la cara cubriéndola y chillando en un acto totalmente odioso y repulsivo. No pude más que odiarla.
Seunghyun cuando escuchó el chillido de la niña volteó, dejando mis maletas en la entrada, gritándome que entrara al hotel y que él solucionaría todo. Me di media vuelta, tratando de ocultar mi indignación con una semi-sonrisa, mientras Seunghyun me empujaba para que fuera luego a por mis maletas, hablando rápidamente en ese idioma incomprensible.
Estaba entrando al hotel cuando escuché el ‘lalala lala’ de Your Name… nuestra canción. Sacudí mi cabeza pensando en que era objeto de mi imaginación y de que extrañaba a los demás. En Chile ni han de saber que existimos. Claramente se apagó la canción que sonaba en mi cabeza.
Subí a mi habitación y me di una ducha con la temperatura del agua casi a punto de despellejarme. Dejé caer el chorro sobre mi espalda. Se sentía tan bien. Cada minuto que pasaba en este país me relajaba aún más. A excepción de la bienvenida de esa molesta chica. En fin, me remitiría a ignorar ese recuerdo.
Salí cuidadosamente de la ducha, me sequé levemente y me lancé sobre la cama desnudo, con el calor que hacía acá, difícilmente podría dormir con alguna prenda encima. Se sentía tan bien no tener que compartir dormitorio con nadie.
Saber que nadie me interrumpiría. Seunghyun tenía estrictas instrucciones de no aparecer a menos que yo lo llamase.
Me estiré para alcanzar mi Ipod, escuchar un poco de música me relajaría. La puse a un volumen bajo, no quería estresarme no agotarme por nada.
‘It’s so damn hard
For me to let you go…’
Una hermosa balada de BoA. Me dejé llevar por los suaves acordes hasta quedarme dormido.
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Desperté bajo los cálidos rayos de sol que asomaban por la ventana y me daban directamente en la cara. No había nadie exigiéndome que me levantara ni que me apurara. Me di media vuelta dándole la espalda al brillante astro rey, para ignorar su llamada a levantarme.
-Aigoo~ - me dije. Que pacífico ser una persona normal. No quería que estos 7 cortos días acabaran por nada del mundo.
Miré la hora en el reloj. Las 11:11. Qué suerte.
Me volví a acurrucar y me permití otra pestañeadita. No me duró muchos minutos porque ya no tenía tanto sueño. Había dormido todo el viaje en avión y con lo de anoche ya había sido bastante reparador.
Me senté a la orilla de la cama y disfrutaba de mi holgazanería, sólo sentándome y no pretendiendo hacer nada. Pero mi estómago arruinó mi estado de completa apatía, exigiendo y reclamando algo de alimento.
Rápido me vestí. Tomé mi celular y llamé a mi asistente.
-Seunghyun-ah… quiero desayunar ~ -
En 15 minutos apareció el gracioso chico en el loft del hotel, me hizo unas señas y me llevó a recorrer el centro para tomar un café. No estaba acostumbrado a ese tipo de desayunos pero al parecer aquí no consumían más que un par de tazas de té, leche o café acompañados de un sándwich. Bueno, era tarde así que almorzaría luego. Lo dejé pasar.
Entramos a un lugar llamado Bravissimo. En vez de café opté por un ‘English Breakfast’. Parecía de los típicos desayunos que se ven en las películas norteamericanas. Estaba delicioso. Seunghyun me preguntaba sobre qué quería hacer y de cómo me sentía. Yo a todas sus propuestas me negaba. Quería disfrutar de mi estadia relajándome en el hotel los primeros días. Ya vería después si se me antojaba salir a algún lado.
Dimos unas cuantas vueltas por el sector, unos cuántos locales de ropa, librerías, disquerías… por curiosidad, mera curiosidad, busqué si había algún disco nuestro. Nada. Sonreí.
Luego de un rato, le pregunté al chico dónde iríamos a almorzar. Seungyun sonrió y me dijo que me llevaría a un lugar a comer comida típica chilena. Acepté. ¿Qué tan mala podía estar?
Mientras esperábamos, nos dieron un pan recién horneado, con ají. Seunghyun lo comía con gusto, untando el pan en esa pasta roja, picosa y agradable al paladar. De pronto la amable señora que nos atendía dejó frente a nosotros unos platos con unas hojas de maíz que escondían lo esencialmente comestible.
‘Humitas’ o algo así mencionó que se llamaba lo que mis ojos veían. Choclo y más choclo. Aunque sabía algo dulce, también picaba suavemente por los aliños. Rico.
Terminado el almuerzo Seunghyun se despidió de la señora y ella respondió con una amable y cálida sonrisa.
Cuando íbamos de vuelta al hotel, Seunghyun trató de convencerme de hacer otra cosa más que estar en el hotel, pero insistí en que no. Estábamos en la entrada cuando vi una cara conocida.
Ella. La misma chica de ayer. Roja tal como el ají que habíamos tenido en el almuerzo. Esquivé la mirada. Menuda tontería. ¿Qué acaso venía a hacerme bullying? O era masoquista… estúpida niña. En cuanto mi ayudante notó que estaba ahí corrió hacia ella con el rostro furioso y elevando la voz, señalando con las manos que se fuera.
La chica parecía ponerse a llorar de nuevo. Aiish. Qué molesta. Tomé a Seunghyun por el brazo y lo tiré dentro del hotel, nuevamente con el gesto amable de bajar la cabeza para evitar problemas. Estaba a punto de entrar cuando, escuché a la chica gritar.
Gritar mi nombre. Giré la cabeza tan rápido que me dolió el cuello por mi torpe reflejo. La miré directo a los ojos. Pude notar las mismas lágrimas, el mismo tono rojo de sus pómulos, el mismo nerviosismo de ayer. Agregado a lo que me negué a ver ayer. Su sonrisa. Su tímida pero hermosa sonrisa.
Dejé a Seunghyun ahí mismo y corrí hacia ella. Quedamos de frente y me presente de nuevo, involuntariamente, en coreano.
-Annyeong haseyo, othoke yinessoio? - La chica apretó los labios con una obvia cara de incomprensión y empezó a reir, llevándose la mano al rostro de una manera totalmente adorable.
Me avergoncé por mi propia estupidez, llevándome la mano al rostro también y diciéndole a nadie un : Aigo~ … me reí junto con ella por lo extraño de la situación. Una fan en Chile y encima no comprendía mucho de lo que decía.
Cuando dejó de reír, se limpió las lágrimas de una manera tan delicada y femenina, que me hizo estremecer. Me sorprendió cuando se agachó y pronunció en un gracioso acento un: Annyeong.
Abrí mis ojos de asombro y sonreí. Ella sonrió también. Ahí la cosa se puso incómoda. Ambos no teníamos nada más que decir. Para salvar la situación apareció Seunghyun, quien nuevamente hacia ademanes como echando a la chica. Lo tomé de las manos y le detuve. Le dije que le pidiera disculpas a la chica por mi torpeza de ayer.
Ella respondió diciendo que no debía preocuparme, que ella debería haber tenido más cuidado. Otra vez silencio incómodo. Cuando Seunghyun osaba abrir su boca otra vez, le dije que la invitaba a cenar con nosotros.
-¿Eh? – dijo mi asistente en cuanto se lo pedí.
-No te niegues, sólo pregúntale. E-es por lo de ayer. A modo de disculpas… – Insistí. Sentía el estómago revuelto. Nervioso. Ahora que las cosas estaban aclaradas, podía ver lo linda que era la chica. Tenía gestos muy tiernos.
- ¿¡EH!? – dijo ella cuando escuchó la pregunta de Seunghyun. Noté la invasiva mirada de la chica sobre mi rostro.
Demasiado invasiva. Abrió sus ojos graciosamente, enormes. Tan tierna. Yo no hice más que bajar la mirada al piso y sonrojarme.
Ah, idiota. Mira que ponerte nervioso por una simple fan.
La conversa continuó. Entre ella y Seunghyun. Odiaba sentirme incomunicado, excluído, marginado. Hasta que el chico me dirigió la palabra a mí y me dijo que ella estaría aquí a las 8. Genial.
Sonreí. De una forma tan amplia que dejaba tan expuesta mi felicidad, que la chica se sonrojó de nuevo y sonrió de una manera tímida pero coqueta. Giré el rostro un poco, cubriendo mi obvia satisfacción tapando mi sonrisa con mi mano.
Aunque poco escondí ya que se veía aún en mis ojos, y en cada fibra de mi ser. Hasta en el pelo, las uñas.
No sé si era parte del efecto de estar de vacaciones, el sol chileno, las humitas o qué… pero la chica me agradaba. Y demasiado.
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7:10
Miré el reloj y ya sentía prisa. Fui al baño, me afeité. Arreglé mi cabello. Dejé caer unas gotitas de perfume sobre mi cuello y mi camisa. Si, vestía camisa. Se supone que era un encuentro informal nada más. Pero quería lucir bien para ella.
7:31
¿Qué no pasaba nunca la hora? Me tiré sobre la cama y abrí la laptop. No había revisado mi mail desde que me fui y no tenía noticias de los demás. Así que tenía la excusa perfecta para matar media hora.
Ahí estaban los saludos de todos.
‘Disfruta la estadía’, ‘descansa’, ‘relájate’, ‘las fans te extrañan’ ‘vuelve pronto’ Así iban los mensajes de todos. Mi manager agregó un ‘no hagas nada innecesario y recupérate pronto’.
Sonreí. Agradecido de su preocupación y de sus mensajes. Una respuesta rápida y podía irme.
8:05
¡Demonios!
Bajé corriendo las escaleras, para verla conversar ahí parada al lado de un pilar en el loft. Llevaba un hermoso vestido floreado con el cabello suelto, cayendo de una forma tan sutil sobre sus delicados hombros y su espalda, emanando un brillo encantador. Llevaba unas hermosas sandalias y llevaba las uñas de rosa. Muy femenina. Hermosa.
Conforme me acercaba podía sentir su perfume dulzón, frutal… no estaba del todo seguro pero parecía a fresas. Deliciosas fresas. La piel tersa. Su cuello, su escote, sus piernas…
¡¡Eeh!! Maldito pervertido. Contrólate.
En eso apareció Seunghyun.
- Hola – dijo él en un tono totalmente fresco y amable. Simpático. Se acercaron un poco. Otro poco.
- Hola – dijo ella en su oído, besándolo en la mejilla.
¿Qué demonios? ¿Tan rápido? ¿Realmente este chico desabrido me la ganó?
Seunghyun volteó y me saludó. Maldito.
- Hola – dije, tratando de sonar casual, pero les produje risa. Seguro tal como el annyeong de la chica, mi hola debe haber sonado cómico.
La chica se acercó peligrosamente como había hecho con Seunghyun, y dijo un hola muy cerca de mí. Entre el nervio y la emoción se me salió un histérico ‘¡¡eh!!’ y me alejé maquinalmente de ella.
Seunghyun me detuvo, riendo al unísono con ella. Me avergoncé aún más. Me sentía tan patético y ridículo. Soy una burla para estos dos.
- Aquí se saluda de beso en la mejilla. Sé amable – sonrió con esa estúpida cara suya y me invitó a besarla.
La chica esperaba tan obvia e impaciente mi beso, tanto como yo esperaba el de ella. Me acerqué lentamente a ella con un nudo espantoso en la boca del estómago. Pensé que iba a morir de la emoción.
Y ahí estaba el dulce olor de su perfume, de su cabello y del brillo de sus labios. Su aliento también olía a algo dulce.
¿Qué acaso estaba hecha de azúcar? Me enfadaba la forma en que me hacía estresarme por sinsentidos. Aunque para mí tenía mucho sentido todo lo que abarcaba esta chica.
Cerré los ojos para sentir con más intensidad la calidez y suavidad de su beso. Glorioso. Y pegajoso. Gratamente pegajoso.
Nunca más lavaría esa mejilla. Apostaría a que esa idea pasó por su cabeza. Porque por la mía pasó. Se separó rápidamente de mí tomando mis muñecas con sus finas y suaves manos. Cerró los ojos, aclaró su garganta, abrió la boca y dijo
- Annyeong haseyo. Jeonun :insertesunombreaquí: rago haeyo – sus ojos brillaron de autocomplacencia, sus pómulos estaban a punto de reventar por su obvia satisfacción. Sus perfectos y brillantes dientes aparecieron tras sus rosados labios, dirigiendo luego su mirada a Seunghyun quien le guiñó el ojo y le levantó el pulgar.
Todos nos reímos. Su pronunciación era más divertida de lo que había pensado antes.
- Annyeong – repetí.
Seunghyun nos invitó a salir y tomamos un taxi. Finalmente él tomaba todas las decisiones. Durante el viaje en taxi, que gracias a Dios fue corto, no cruzamos muchas palabras. Yo no crucé palabras con nadie. Ellos si hablaban. Y mucho.
Ya en el restaurant, mientras comíamos, ella me hizo preguntas. Se las dirigía al chico estúpido y él me las traducía.
Preguntó cosas lógicas. Típicas de fans. Por qué estaba en Chile, por qué vine solo, por qué decidí cantar, cuál era mi canción favorita… etc.
Yo igual hice un par de preguntas. Tontas. Pero preguntas al fin.
Por cada respuesta, mi corazón latía más rápido. Era una chica muy interesante, tenía una mirada cautivante y sus labios tomaban rumbos misteriosos.
Me enfermaba que cada respuesta y cada expresión se la regalara a Seunghyun. ¿Qué no era MI fan? Aigo. Estaba condenadamente celoso.
A pesar de ello, no quería que acabara. La chica me capturaba con cada movimiento que hacía, su voz, su extraño acento, sus divertidos ojos tan diferentes a los míos. Sus reacciones, exageradas y divertidas.
Linda. Tierna. Divertida. Alegre. Hermosa.
Quería seguir haciendo preguntas. No quería que acabase. Maldito español. Maldito coreano. Qué no podíamos hablar un mismo idioma.
Como si hubiese escuchado mi mente, le dijo a Seunghyun que me dijera lo mismo. Sonreí, lastimeramente. Ella también lo hizo. Sus ojos cambiaron radicalmente de alegría a congoja. Cruzamos miradas por largo rato, hasta que Seunghyun dijo algo y siguieron conversando.
Así siguieron. La observé toda la noche. Sí, toda la noche.
Porque fui a mi cuarto, me puse audífonos y cuando me dormí, me vi acostado al lado de ella. En mis sueños…
‘Noona neomu yeppo’
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No quedamos de vernos hasta tres días después. Se lo prometí porque realmente me pidió con una cara tan adorable juntarnos otra vez que no pude negarme.
Está bien. Lo admito. Yo también quería verla.
Esos tres días fueron mi tortura. Me repetía su nombre en mi cabeza y no podía dejar de verla en mi cabeza cada vez que cerraba mis ojos. Era un ‘replay’ en mi mente una y otra vez.
‘Nega obsin dan harudo mos sal-goman gata-don na
Sengak –gwanun daruge-do gurok-jorok honjajal sara’
No sé qué tenía mi Ipod que le apuntaba con cada canción últimamente. Los Bigbang me acompañaron ‘día a día’ mientras la extrañaba.
Su excusa fue que como había olvidado su cámara, quería juntarse otra vez para tomar unas fotos, prometiendo no publicarlas en internet ni decirle a nadie que estaba aquí.
No era algo de lo que me hubiese preocupado, pero ella insistió en que teníamos más fans de lo que pudiésemos creer en este país. Y que todas sus amigas nos conocían. Que había un foro en internet en el cual podían enterarse de todo sobre nosotros, justamente en español.
Pero volvió a insistir y prometer que no diría nada.
Así llegó el día que nos reencontramos. Fuimos a un parque con columpios, toboganes y muchos niños. El lugar era calmo y hermoso.
Los árboles nos otorgaban una grata y amable sombra, que enfriaban mis mejillas ante cada reacción linda que tenía la chica.
La observaba mientras se columpiaba y jugaba con unos niños. ¿Cómo podía ser tan linda? Hoy Seunghyun nos había dejado solos. Nos llevó hasta el parque y se fue a casa. Me dijo que no tenía un diccionario coreano-español, me dejó uno de inglés-español, por si recordaba algo en inglés para facilitarme un poco las cosas.
También dejó un cuaderno con una lista de frases en español y su pronunciación.
No sirvieron porque no fue mucho lo que hablamos. Pero disfruté más de lo que esperaba el sólo estar con ella. De la misma forma en que ella parecía estar cómoda conmigo.
Estaba tan relajado observando cómo se divertía que comencé a sentirme adormilado, bostezando de una forma tan evidente, que llamé la atención de la chica con una mirada de preocupación.
Corrió hacia mí, sentándose a mi lado y hurgando dentro de su bolso. Sacó su cámara y me sacó improvisadamente una foto. Se rió de mi rostro y volvió a tomar otra. Y otra, y otra, y otra…
Estiré mis manos exigiendo sacar también una foto. Se veía tan bonita como el día que cenamos juntos, tan fresca y resplandeciente, que quería tomarle una foto.
Se acercó a mí con la soltura y confianza que solía tener. Me volvía loco. Me sentía indefenso ante esas acciones tan despreocupadas de ella hacia mí. Mi corazón latía tan fuerte que era probable que se notara a través de mi camiseta.
¿Desde cuándo había empezado a tener pensamientos tan empalagosos y cursis? Aún así deseaba que viera la forma en que mi corazón latía para ella, quería que lo comprendiera.
Pasó su brazo por detrás de mi cuello, en un abrazo letal para mi salud. Sentí cómo esta vez mi corazón latía detrás de mis orejas y llevaba sangre a mi rostro, convirtiéndome en un tomate. Estiró el brazo que tenía libre para tomarnos una foto.
En cuanto la tomó se liberó de mi rápidamente. Se quedó mirando la pantallita de la cámara por largo rato. Yo me la quedé viendo a ella y su adorable transformación en verdura. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sus labios formaron una sonrisa totalmente complacida.
No fue hasta que una de sus lágrimas cayó sobre la cámara, cuando ambos dejamos de estar embobados con lo que veíamos. Se dio vuelta y me mostró sus hermosos dientes y sus ojos desapareciendo detrás de sus pestañas y mientras unos vestigios de lágrimas caían por sus tersas mejillas.
Mi torpeza aumentaba conforme esta chica me mostraba más caras que recordaría para toda mi vida. No sabía qué hacer, ni qué decir. Busque entre la lista que Seunghyun me dejó, las frases ‘no llores’ ‘sonríe’. Pero no las encontré. Traté de recordar cómo se decían en inglés, pero mi idiotez me nubló la memoria.
Tomé un lápiz de mi bolso, bajo la mirada curiosa y cautelosa de la chica. Hice una seña con mi mano indicando que esperara.
En el cuaderno dibujé su cara triste y llena de lágrimas y otra en donde sonreía y brillaba. Ridículo. A la cara triste le hice una equis y al rostro feliz un visto bueno.
Terminada mi espantosa obra se la mostré algo nervioso, tratando de poner un rostro serio y amable. Se destruyó mi fachada cuando comenzó a reír a carcajadas ante la mirada entrometida de los niños que jugaban, todo, por mi horrendo dibujo.
Tomó el cuaderno y empezó a dibujar, a burlarse de mí. Un intento de ‘yo’ con lo que parecía un rostro concentrado dibujando. Me reí también de su extraño dibujo y así nos pasamos lo que quedaba de tarde dibujando, tomándonos fotos y tratando de comunicarnos con las pocas frases y palabras que teníamos a nuestra disposición.
Fue tanto el ensimismamiento en el que nos introdujimos que no nos dimos cuenta de que había atardecido. Nos paramos para irnos y yo estaba a punto de pedir un taxi, a través de Seunhyun claro, cuando ella me detuvo. Pensó un poco y dijo también en un tono extraño:
- The hotel is near to here. Just walk toward it.
Entendí la frase sin necesidad de buscar en el diccionario. Asentí, tomé mi bolso guardé el cuaderno, el diccionario y el lápiz; mientras ella guardaba sus cosas también en su bolso. Caminamos sin cruzar palabras.
Ella me mostraba cosas que pensaba podían parecerme interesante, apuntando de un lado a otro, arrastrándome a las vitrinas, sonriendo siempre.
Definitivamente nunca, nunca, me había sentido así por alguien. Y no creo que nadie más lograra producir una sensación tan apasionante y gratificante en mi interior. Se sentía tan cálido.
Cada momento el cielo se tornaba más oscuro y amenazaba con una tormenta. Ella se comenzó a poner obviamente nerviosa y yo también un poco. Aunque quise esta vez dejar de mostrarme torpe e inútil y me acerqué a ella para que se sintiera protegida.
La miré y le posé mi mano en la cabeza acariciándola amistosamente, mostrando mi mejor sonrisa para que se calmara.
Momento perfecto ya que me devolvió la sonrisa, justo cuando nos hallábamos a pasos del hotel. Momento interrumpido cuando un brillante rayo cayó y estremeciendo a todos con su fuerte tronar. De inmediato empezó a llover torrencialmente empapando nuestras camisetas. Le di un empujoncito por la espalda, tomándola luego de la mano y corrimos hasta el loft del hotel.
Nos reímos un poco por la situación aunque ella estaba obviamente nerviosa.
Bien. Esta era mi oportunidad.
Busqué en el diccionario ‘room’.
- Habitación … - dije en un tono bastante extraño al parecer porque ella abrió ampliamente sus ojos como si no comprendiese lo que le acababa de decir. No. No era mi pronunciación, ella había entendido claramente mi intención.
Error de nuevo. Malentendió mi intención.
- No. Yo nada malo… - dije porque lo recordé para la diversión de la chica. Al parecer lo dije mal. Pero en ese momento aceptó. Aunque esta vez su transformación en tomate fue aún más extrema que todas las veces anteriores.
Cómo atesoraba cada información que me entregaba su rostro. Me hacía tan feliz. Conforme me regalaba un rostro nuevo, mi corazón de henchía más y quería salir de mi pecho cada vez más.
Una vez arriba le pasé una toalla. Para que se secara y le indiqué el baño. Busqué entre mi ropa y le pasé una sudadera, ya que seguramente se habría enfriado y pensé que le abrigaría. Además por mero capricho quería verla vistiendo mi polerón.
Una vez que salió del baño me fui a cambiar yo tratando de no demorar mucho para no dejarla sola. Sin verla siquiera, puesto que cuando yo salí del baño no pude evitar ponerme aún más nervioso por verla vestir mi polerón y notar que parecía que llevara sólo un vestido, ya que sus cortos shorts no se veían debajo de mi prenda.
Impresionante.
Me lancé sobre la cama invitándola a que se recostase a mi lado. Me miró dubitativa hasta que me vio tomar mi laptop y se recostó junto a mí.
Le mostré unas fotos mías con mis compañeros de SHINee. Fotos que nadie debería ver. Reía tan gracioso. Luego unas fotos de mi infancia. Se enternecía.
Así nuevamente nos encerramos en nuestro mundo incomprensible y silencioso de palabras; pero tan ruidoso en miradas, risas, sonrisas y otros gestos.
Para apaciguar el silencio de la habitación puse música, notando que conocía varias porque tarareaba o simulaba algunos pasos.
‘You and I together
It just feels so right
Ibyeoliran maleulhaedo
Geu nuga mweorahaedo nan geudael jikilgae’
Insisto. Ultimamente la música podía describir todo lo que por mi mente pasaba.
No me di cuenta en qué momento, absorto yo en mis pensamientos y tratando de mantenerla entretenida; cuando la vi se quedó dormida. Hermosa. Tan tierna y delicada.
Me recosté hacia ella mirándola y analizando cada milímetro de su fisonomía. Intenté tocarla unas cuantas veces pero me detuve. Aunque la tentación era mucha. Sólo quería acariciar su rostro, pero a centímetros de él, alejé mi mano.
Cerré mis ojos pero no podía dormirme. Tomé mi Ipod, los audífonos y me dormí ante las voces de los chicos de MBLAQ.
‘Oh baby stay with me, naegyeot-eman-iss-eo jwo’
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A la mañana siguiente desperté, para notar que ella ya no estaba a mi lado. Demonios.
Vi mi diccionario y mi cuaderno a mi lado. En él un mensaje en inglés que traté de traducir rápidamente transcribiéndolo y buscándolo en internet.
‘Ayer fue muy divertido. Gracias por todo. Mañana iré a despedirme de ti al aeropuerto… Seungyun me dijo que te vas a las 10 de la mañana. Ahí estaré.’
Sonreí. Me recosté sobre mi espalda, suspirando, sonriendo, confuso, perdido.
Fui a darme una ducha pensando en qué haría durante todo este día sin verla.
Maldita. Se había ido sin despedirse y encima dejándome con la incertidumbre por un día completo.
Me sentí bastante patético cuando me descubrí solo escuchando música sobre mi cama todo el día, pasando página tras página cada palabra y dibujo que ella había estampado.
Así me pasé el día maldiciendo, enfurecido conmigo mismo por ser coreano. Por ser un Idol. Por enamorarme de una fan. Maldiciendo y maldiciendo. Una y otra vez, hasta que sentí la boca amarga de tanto hacerlo.
Seunghyun terminó con mi tormento apareciendo en mi dormitorio, mientras yo aún me hallaba tirado en el piso con los audífonos puestos y dibujándola.
Me tomó de un brazo y me obligó a ir a comer algo. Me regañó mientras almorzaba aunque yo poco escuchaba de sus palabras.
- No debería haber permitido que se juntara con ella. Es una fan más. No entiendo qué le encuentras, es una chica común y corriente… - lo detuve de continuar con una mirada asesina.
Ella definitivamente no era una chica común y corriente. No para mí. No ante mis ojos. No para mí corazón.
Terminé de comer aún ignorando las palabras de mi asistente y me volví a encerrar en mi pieza. Exigiendo que no apareciese hasta mañana para cuando nos dirigiéramos al aeropuerto.
Apenas dormí esa noche. Desperté también temprano por lo mismo, con un fuerte dolor de cabeza por la presión de volver y por mi estúpida insistencia en tratar de dibujar todas sus expresiones en el cuaderno.
Imposible claro está cuando se trata de un simple cantante y no un pintor o dibujante.
Me dediqué a ordenar mi bolso debido para matar el tiempo que me quedaba hasta que llegara Seunghyun, guardando con cuidado el cuaderno con los dibujos entre la ropa para que no se dañase por nada.
Una vez que terminé, pedí un desayuno a la habitación, para luego relajarme en mi cama y dormirme.
Sentí que me sacudían. Era Seunghyun, que me apuraba a levantarme y tomar el taxi porque íbamos atrasados.
Corrí dentro del aeropuerto, buscando desesperado por su imagen, a sólo minutos de tener que abordar el avión. La busqué, la busqué y no la encontré.
Bien, pensé. Tal vez una despedida habría sido aún más angustiante. Es mejor que no esté aquí.
Se escuchó la voz de la mujer que indicaba la última llamada a abordar el avión. Tomé mis maletas y me dirigí a la puerta que indicaba la salida. Resignado.
Resignado hasta que escuché su voz gritar mi nombre. Mi corazón volvió a latir como lo había hecho esta última semana. Me giré para verla correr hacia mí.
Solté mi maleta y la recibí con los brazos abiertos, aprisionándola y almacenando este nuevo recuerdo como el más maravilloso de toda mi vida. Jamás pensé que uno abrazo pudiese ser tan celestial.
Recuerdo que fue inmediatamente superado para cuando ella se separó con dificultad de la prisión que le originaba mi abrazo, para levantar su rostro y darme un dulce beso en los labios. Dulce, por fin tenía su dulce sabor en mis labios.
Se separó de mí, con una sonrisa en los labios, sus mejillas atomatadas, los ojos llenos de lágrimas… como solía lucir siempre. No entendía cómo sus lágrimas podían volverme tan feliz. Tomó mis manos y en ellas puso un sobre.
Se separó rápidamente de mí, dándome un empujoncito para que siguiese mi rumbo, mientras llevaba sus delicadas manos para limpiar sus lágrimas como solía hacer, de esa forma tan fina que me encantaba.
-Chao – dije.
-Annyeong – me respondió. Mis ojos comenzaban a humedecerse ante la frenética lucha que tenía mi corazón latiendo, desesperado por dejarse ver ante el mundo entero. Porque estaba feliz en los labios y triste en los ojos.
Era el momento más glorioso y a la vez más infernal de mi vida. Su beso. La despedida. Juntos. Luchando en mi pecho, en un caos sin solución.
Me subí al avión prometiéndome no derramar una lágrima. Qué más podía ser una relación de 6 días. Mucho… Ni siquiera fueron 6 días. De los seis sólo la vi 3, uno de los cuales no la amaba precisamente.
No la olvidaría nunca.
Retuve su imagen parada despidiéndose de mí, con una sonrisa en los labios y la tristeza en los ojos. Tal como yo me sentía. Bipolaridad.
Sacudí mi cabeza. Imbécil. Tomé mi Ipod para volar en paz y con la cabeza libre de pensamientos estúpidos e innecesarios.
‘Doushite kimi wa suki ni natte shimattandarou?’
Adiós promesa de no llorar.
Maldita, maldita canción. La maldije una y mil veces.
Apagué el Ipod e introduje mis manos dentro del sobre para descubrir las copias de todas las fotos que nos habíamos sacado en el parque. Las analicé una a una, derramando mis saladas lágrimas, nada gratas en comparación con el dulce y único beso que le di.
La última foto terminó por matarme. Éramos ella y yo. Frente a frente, ella besando mi frente con los ojos cerrados y un suave tono rosáceo en sus mejillas; de cuando se quedó a dormir en mi dormitorio.
Lloré con más fuerza aún, cuando le di la vuelta a la fotografía y vi un mensaje en hangul.
- Saranghae-yo *insertenombredelbrilloso* oppa.
Llevé con desesperación mis manos a mi rostro, con un profundo dolor que jamás olvidaría.
Vi por última vez la foto, difusamente a través de mis lágrimas y mis sollozos. Su foto. Nuestra foto. La besé y cerré los ojos, para despedirme de la triste realidad y hundirme en los sueños en los que ella permanecería para siempre.
Te amo.
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Las canciones son :
*Implode – BoA (Es tan malditamente difícil, para mi dejarte ir)
*Your name – SHINee
*Replay – SHINee
*Haru haru – BIGBANG (Pensé que no sería capaz de vivir un día sin ti. Pero extrañándote sobreviví más de lo que pensaba)
*You & I – Park Bom (Tú y yo juntos, se siente tan bien. Aunque yo te diga adiós, para mí este mundo es sólo tú.)
*Stay – MBLAQ (Oh nena, quédate conmigo; quédate a mi lado)
*Doushite kimi wa suki ni natte shimattandarou? – TVXQ! (¿Por qué tuve que enamorarme de ti?)
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